SALUD MENTAL Y RELACIONES
Por: Marisela Torrealba
El bienestar mental de una pareja constituye la base más sólida de su relación. Si ambos priorizan su salud mental, pueden minimizar y evitar conflictos más frecuentes.
Hoy en día, existe una gran cantidad de información y preocupación por nuestra salud física. Recibimos orientación sobre nuestros hábitos alimenticios, somos conscientes de nuestro peso, reconocemos la importancia del ejercicio y cada vez tenemos más conocimientos sobre suplementos alimenticios, grasas, proteínas y vitaminas. Sin embargo, carecemos de suficiente información sobre la salud mental, a pesar de ser el aspecto más crucial del bienestar general. Sin una buena salud mental, no podríamos cuidarnos ni mantener relaciones saludables y satisfactorias.
Las enfermedades físicas se abordan con prontitud en cualquier ámbito, ya sea en el trabajo, en el ámbito social o en la familia. Desafortunadamente, los problemas de salud mental suelen pasarse por alto e ignorarse. Incluso en familias unidas y bien organizadas, existe la tendencia a aislar y distanciar a los miembros que enfrentan problemas de salud mental. Como resultado, estas personas a menudo carecen del apoyo, la atención y el tratamiento necesarios para su recuperación.
Es importante ser conscientes de nuestro estado mental y revisarnos y corregirnos. Si sientes que necesitas ayuda, pídela y búscala. Si ambas personas en la relación tienen esta consciencia, estarán en constante revisión y crecimiento.
Las condiciones de vida impactan directamente la salud mental, a veces contribuyendo al bienestar y, en otras ocasiones, representando una amenaza y causando daño. Es importante mantenerse alerta durante los momentos difíciles, evaluar nuestro propio estado mental y buscar ayuda cuando sea necesario.
Comprender nuestra propia salud mental y la de nuestros seres queridos nos permitirá intervenir con mayor eficacia y gestionar la situación con mayor rapidez y eficiencia. Con salud mental, no me refiero solo a diagnósticos graves incompatibles con la funcionalidad. Me refiero a trastornos o disfunciones menores que dificultan la armonía entre las personas.
Estos son los síntomas más comunes a los que debemos prestar atención:
- Cambios extremos de humor.
- Uso frecuente y regular de alcohol y/o drogas
- Sentimientos de discapacidad.
- Trastornos de la alimentación y del sueño.
- Tener dificultades para realizar las tareas cotidianas.
- Sentimientos de confusión y aislamiento.
- Paranoia frecuente.
- Pérdida del apetito por la vida.
“Lo más aterrador es aceptarse completamente”
- C. Jung