¿San Valentín?
Aquí va una pequeña verdad irónica: Daniel y yo no celebramos el Día de San Valentín. Sorprendente, ¿no? Sobre todo, considerando que hemos construido toda una marca alrededor de las relaciones. Pero la realidad es sencilla: no nos atrae lo exagerado ni lo cursi. Siempre nos ha parecido curioso cómo muchas personas esperan todo el año para hacer grandes gestos, cuando para nosotros son los pequeños momentos del día a día los que realmente sostienen una relación.
Algo que hemos mantenido constante es nuestro ritual semanal de citas. No importa qué tan ocupada se ponga la vida, siempre reservamos un espacio que es solo nuestro. No se trata de cenas elegantes ni de sorpresas extravagantes, sino de conexión, presencia y de recordarnos, una y otra vez, que el otro importa.
Dicho esto, no tenemos nada en contra del Día de San Valentín. El amor merece celebrarse. Pero ¿por qué guardarlo solo para una fecha cuando puede vivirse todos los días? Al final, ¿qué sería la vida sin amor? La constancia casi siempre le gana a la intensidad, y ahí está el verdadero secreto de las relaciones más sanas, fuertes y felices.
Así que, ya sea 14 de febrero o un martes cualquiera, encuentra formas de mantener viva la chispa. Porque el amor no es una fecha en el calendario: es una forma de vivir.
Con amor,
Daniel & Daniella